Diabetes infantil: cómo ayudar a tus hijos

Por EqualSweet | 30 de Septiembre de 2016

Te explicamos cómo lidiar con esta enfermedad que afecta a millones de chicos en el mundo.

    La diabetes infantil es la segunda enfermedad crónica más común en la infancia.

    Si bien los casos más habituales en la niñez y adolescencia son los del tipo 1, que es de origen autoinmune y su comienzo es relativamente agudo, hoy en día se registra un franco aumento de diabetes tipo 2 debido al sobrepeso que desencadena insulinorresistencia.

    La diabetes se caracteriza por una alteración en la producción de la hormona insulina por el páncreas o por una resistencia a la acción de la insulina en el organismo. Es la insulina la que ayuda al organismo a transformar el azúcar (o glucosa) en energía, promoviendo así un buen funcionamiento del cuerpo humano.

    El médico pediatra Fernando Lamas (MN 82404) explicó que "la diabetes constituye el trastorno endocrino/metabólico más frecuente en la infancia y adolescencia, y conlleva importantes consecuencias físicas y emocionales".

    Hay estudios que garantizan que los niños que realizan deporte de forma regular podrían tener mejores niveles de glucosa en la sangre que los que no practican ninguno. Sin embargo los factores genéticos tienen gran preponderancia si se compara el riesgo de padecer diabetes entre la población general, cuyo valor es de 0,1%- 0,2%, frente a 5% a 10% si se tiene un hermano con diabetes.


Síntomas

    Es importante prestar atención a las primeras señales para llegar al diagnóstico lo antes posible. En ese sentido, Lamas detalló que "el síntoma más constante y precoz es la poliuria (orinar frecuentemente) y se manifiesta con incontinencia urinaria nocturna en un niño que previamente controlaba esfínteres". 

    Otros síntomas son: cambio de la personalidad, adormecimiento o cansancio, menor rendimiento escolar y, en las actividades deportivas, alteraciones de la visión y dolor de cabeza.


El tratamiento

    Lamas remarcó que "el tratamiento debe ser intensivo y abarca algunos aspectos clave: insulinoterapia o antidiabéticos orales, dieta, actividad física, autocontrol, educación diabetológica y aspectos psicosociales".

Planteó que a cada edad existen distintos desafíos para la adherencia y control del tratamiento indicado:


• De 0 a 3 años: El niño depende de sus padres para el control de la enfermedad, quienes se encuentran con el reto de que su hijo es incapaz de entender las inyecciones y/o punciones de los dedos y se siente "castigado". En esta etapa los aspectos claves son:

1. Evitar los episodios de hipoglucemia (niveles de glucemia menores de lo normal) que pueden ser causantes de déficits cognitivos en el futuro.

2. Comprender la incapacidad del niño para entender la necesidad de cooperación.

3. Los padres deben compartir responsabilidades.

4. Evitar la sobreprotección y los conflictos con los hermanos por una atención desigual.

5. Evitar decir en el resultado del autoanálisis "bien" o "mal", y sustituirlo por “alto”, “bajo” o “normal”.


• De 4 a 7 años: Es el primer contacto con las consecuencias sociales de la diabetes: Los chicos deben explicar a los demás su enfermedad. Es muy importante que no se sienta culpable de padecerla. El niño debe empezar a participar en su autocontrol (seleccionar alimentos adecuados, elegir y limpiar las zonas de inyección, identificar síntomas de hipoglucemia, etc.).


• De 8 a 11 años: Aunque los padres siguen siendo los principales responsables, el niño debe comenzar a controlarse más. Debe empezar a tomar parte activa en su tratamiento, como seleccionar dietas suplementarias para los días de ejercicio, realizar autoanálisis e inyectarse insulina algunas veces (aunque supervisado por los padres). Es importante negociar con el niño un compromiso razonable para fiestas y ocasiones especiales. Una manera de integrarlo socialmente es aprender a cocinar recetas dulces con endulzantes como EqualSweet Sucralosa, que permite realizar tortas y delicias dulces ricas y aptas para chicos con diabetes.


• De 12 a 19 años: Durante la pubertad hay una resistencia fisiológica a la insulina (en diabéticos y no diabéticos), por lo que se dificulta el buen control, reflejándose en unas mayores necesidades de insulina. En estas edades surgen varios retos:

1. Necesidad de independencia de los padres. Pueden actuar como si no fuern diabéticos, ignorando la dieta, el autoanálisis y las inyecciones. Hay que darles refuerzos positivos, intentando que acepten una mayor responsabilidad en el cuidado de su diabetes.

2. Lo fundamental en esta etapa es implicarlo en la toma de decisiones. Se pueden beneficiar del contacto con otros pacientes de su misma edad, por lo que los campamentos, las reuniones en grupo y las asociaciones pueden ser de gran utilidad para los jóvenes.


“El siguiente paso es la vida adulta, y pueden sentirse agobiados planificando su futuro, por lo que pueden olvidar el autocontrol. Hay que tratar de que acepten la responsabilidad de su autocuidado, aunque sin olvidar su relación con el equipo de salud", destacó Lamas.



NOTAS ORIGINALES:

http://www.guiainfantil.com/salud/enfermedades/diabetes/index.htm

http://www.infobae.com/2015/11/13/1769261-diabetes-infantil-la-obesidad-culpable-del-aumento-casos/


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